Ha llegado finalmente el momento perfecto para la sostenibilidad, como ha deseado el Papa en su Carta Encíclica “Laudato sí”. Inversiones sostenibles: cómo ha cambiado y cómo cambiará el panorama mundial post pandemia.

Queridos Hermanos y Hermanas,

sabemos que contaminar y sustraer recursos a las generaciones futuras es un pecado: en su Carta Encíclica “Laudato sì” sobre el Cuidado de la Casa Común, el Santo Padre ha sido muy claro al respeto.

En dicha Carta Encíclica leemos:“El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos. Si no lo hacemos, cargamos sobre la conciencia el peso de negar la existencia de los otros. Por eso, los Obispos de Nueva Zelanda se preguntaron qué significa el mandamiento «no matarás» cuando «un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir». (Para leer el texto entero:

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

Durante estos meses difíciles marcados por la pandemia y por los confinamientos globales, desgraciadamente hemos visto que la economía, en todo el mundo, ha sufrido un duro golpe: muchas personas han perdido el trabajo y así muchas familias se han encontrado en seria dificultad. Sin embargo, la historia nos enseña que de las crisis pasadas siempre han nacido nuevas ideas y nuevas oportunidades.

Y aquí llega entonces una luz para iluminar el oscuro panorama: ilustres analistas y notables empresas de inversión han observado como el post pandemia puede realmente representar un momento de impulso a la sostenibilidad en el panorama global, puesto que ahora ha llegado a ser urgente e improcrastinabile contrastar el cambio climático: si el problema no fuera enfrentado ahora, después sería demasiado tarde, y nuestro amado planeta sería definitiva e irrimediablemente alterado.

Considerado todo ello, podemos entonces afirmar que ha sido justo la amenaza global generada por el Covid-19 la que empuja a reconsiderar las prioridades, incrementando la importancia de temas como la justicia social y la conservación de la creación.

Desde este punto de vista, la pandemia debe entenderse entonces no como un freno al progreso en términos de inversiones sostenibles (los así dicho E-S-G: Evironmental-Social-Governance), sino como una ralentización temporal, después de la cual los esfuerzos colectivos se reanudarán y acelerarán, en apoyo de una reconstrucción más verde, más resiliente y con prácticas más inclusivas.

Son muchos los datos que apuntan ya a este desplazamiento de atención. Por ejemplo, los fondos globales ESG han obtenido entradas de 4,9 milliones de dólares en la primera semana de julio 2020, el mayor nivel nunca alcanzado en los últimos dos años sobre una base semanal, de manera que la cuota de entradas a partir del comienzo del año ha sido de 68 milliones de dólares.

A nivel político, gobiernos e instituciones en todo el mundo están respondiendo a la pandemia a través de la adopción de medidas de estimulación a la economia incluso más amplias que las que fueron tomadas para enfrentarse a la Gran Depresión del 1929 y puesto que las enormes medidas de soporte modelarán las economías y las sociedades en los próximos decenios, es fundamental que dichas medidas combinen las necesidades económicas a corto plazo con objetivos sostenibles de largo plazo.

El dato cierto es que la sostenibilidad es hoy en día un tema primario inaplazable: por lo tanto, queremos focalizar nuestra atención en este aspecto, para entender de los expertos de inversiones sostenibles, dentro de los criterios hasta hoy utilizados, o sea los citados E-S-G (Evironmental-Social-Governance), cuáles tendrán mayor relevancia en el próximo futuro.

Sin duda focus principal será en la “E” de Environment, o sea el medioambiente, y en el cambio climático, en el espécifico. No es difícil de entender el porqué: el impacto físico del cambio climático ha llegado a ser siempre más visible y el mundo político está finalmente demostrando la voluntad de emprender un neto camino en dirección de una reglamentación más estricta para frenar los efectos del cambio climático en curso.

Los expertos explican que asistiremos a un aumento de las emisiones de bonos verdes gubernamentales en el curso del año y que ya se ven significativas oportunidades en las inversiones responsables en el sector sanitario y en la transicción energética de los combustibles fósiles a las energías renovables. En el largo plazo, los bonos verdes seguramante continuarán liderando la construcción de una reactivación económica sostenible y apoyando la transición hacia un mundo con cero emisiones y resistente a los cambios climáticos.

A nivel de opinión pública, además, la plástica y su impacto en la biodiversidad ha llegado a ser un tema focal. También los disturbios sociales y el creciente populismo nacido de las preocupaciones en al ámbito de los derechos humanos han tenido un impacto en las elecciones de los inversores, aumentando la atención en el componente “S” o sea social, de los criterios ESG, ofreciendo una mayor atención a las implicaciones sociales de gran alcance de la pandemia. Este cambio se refleja en el aumento de las emisiones de social bond – bonos que recogen fondos para proyectos sociales.

En una perspectiva futura a largo plazo, además, probablemente el focus pasará a ser más equilibrado, a demonstración de la interconexión entre personas, planeta y prosperidad.

Todo esto está perfectamente en línea con cuanto ha sido deseado por el Santo Padre en dicha Carta Encíclica, donde se propone pararse a reflexionar “en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.

El deseo del Papa es que la ecología integral (ambiental, económica y social) llegue a ser un nuevo paradigma de justicia, por que el hombre está conectado con la naturaleza y esa no es “un mero marco” de nuestra vida. “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social –escribe el Papa– sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”. De ahí la referencia al “civismo” y a la solidaridad, cuya lesión “produce daños ambientales”. La ecología integral entonces “es inseparable de la noción de bien común” y esto implica el cumplimento de elecciones solidarias basadas en“una opción preferencial por los más pobres”. 

En definitiva, una cosa es cierta: la crisis generada por la pandemia ha demostrado definitivamente que los modelos de economía sostenible son una prueba de futuro porque deben ser más estables y más preparados para enfrentar los cambios.

Como se ha reiterado más veces, todas nuestras actividades de asesoramiento y asistencia legal, fiscal y patrimonial están fundadas en los principios de ética y sostenibilidad: por lo tanto, si tenéis interés en estos temas y queréis saber más, o si queréis estar seguros que la gestión de vuestras actividades y de vuestros patrimonios esté basada en dichos criterios, contáctadnos a nuestro correo electrónico: info@fiatlux.legal.

Estaremos encantados de ponernos a vuestra disposición para daros todas las informaciones en tema de tutela de derechos humanos y de finanza ética y si queréis, podéis acceder a un primer informe general patrimonial gratuito por parte de nuestro equipo.

Avv. Federica Loreti

Fiat Lux Legal